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Casi todos tenemos esa conocida sensación del lunes por la mañana; es normal que después de haber pasado dos días de descanso estemos de mal humor cuando suena la alarma y debes levantarte para volver a trabajar. Pero si todos los días sientes temor de ir a trabajar, el problema puede ser más grave…

Puede ser fácil olvidar por qué te gusta tu trabajo, sobre todo cuando debes cumplir con fechas de entrega ajustadas o alguien de tu equipo no está poniendo mucho de su parte. Pero para muchas personas, recordar por qué eligieron ese empleo por sobre otros puede ser un buen punto de partida.

El rol

Si el motivo de tu desánimo son tus responsabilidades, es posible que debas analizar la descripción original de tu puesto. ¿El rol ha cambiado mucho y ya no haces las tareas que disfrutabas cuando empezaste? O, ¿debes pedir que te asignen más responsabilidades? Si a menudo te aburres, es posible que te motive hacer algunas tareas adicionales.

Si todavía te agrada la empresa y lo que representa, vale la pena que hables con tu jefe directo sobre alguna manera de reconsiderar tu rol e incluir las actividades que te gusta hacer, pero que quizás hayas dejado atrás.

Reconocimiento y recompensas

Algunas personas se molestan cuando sienten que son poco valoradas en su empleo. Intenta elogiar a los miembros de tu equipo por las funciones que piensas que desempeñan bien, porque ellos también podrían sentirse poco valorados. Es probable que si das elogios, recibas lo mismo a cambio y tengas un estímulo de motivación.

Inclusive si tu empleo no te apasiona, el dinero puede ser un gran factor motivante. Si piensas que mereces más de lo que ganas actualmente, compárate con el mercado utilizando sondeos sobre salarios y presenta los resultados a tu jefe.

Cultura y valores de la empresa 

¿Tu empresa no ha estado a la altura de tus expectativas? Si sientes que tus valores ya no concuerdan, concéntrate en tu rol específico y haz que tu entorno laboral sea más grato; si no puedes cambiar la empresa, al menos haz una diferencia en tu equipo o departamento. Si en realidad tienes conflictos de intereses con tu empresa y no estás en la posición de cambiarlo, es posible que permanecer allí sea estresante y debas considerar otras opciones.

Aunque la oficina no es el lugar para socializar, ayuda tener amistades. Crear relaciones profesionales vale la pena; quizá pasas más tiempo en tu oficina que en casa. Trata de organizar salidas una vez al mes, de manera que todos tengan algo que esperar y puedan unirse en un lugar que no sea la oficina.

Panorama general

¿Cómo tu rol tiene un efecto en la empresa? Si todavía piensas que haz hecho la diferencia, encuentra una forma de medir los resultados de tu labor y verás el efecto que tuviste. Recurre a tus apreciaciones para hablar con tu jefe directo acerca de tus objetivos y evaluar cómo los estás cumpliendo.

No esperamos que te guste tu empleo todos los días; todos alguna vez sentimos que no estamos teniendo un buen desempeño. Considéralo desde la perspectiva de que te gusta tu carrera, así que disfruta tu labor y la trayectoria profesional en la que te encuentras aunque no sea todos los días.

No todos podemos recordar por qué nos gusta nuestro empleo; quizá, nos hemos desencantado o simplemente a muchos no nos gustó desde un comienzo. ¿Te suena familiar? Quizá es tiempo de cambiar. Para encontrar más consejos que te ayudarán en tu desarrollo ingresa a nuestro centro de carrera.